Lo fantástico en la literatura búlgara e hispanohablante

Reseña de The Jammers de Magnus Dagon

/La reseña en búlgaro/

No he tenido la ocasión de conocer a Magnus – persona pero, basándome en lo mucho que tengo leído de su obra, me atrevo a pensar que conozco hasta cierto punto a Magnus – autor. Me resultaría difícil definir cuál será el ingrediente que da este sabor tan peculiar a todo que él crea: microrrelatos, cuentos o novelas. Quizá sea algo que el autor les añada a nivel cuántico, ¿quién sabe? De todos modos Magnus Dagon ha logrado descubrir no solo un nuevo mundo sino la misma materia extraordinaria con la que construir dicho mundo.

Los primeros pasos al universo de Magnus hice con la lectura de su novela Los siete secretos del mundo olvidado. Tal fue el tamaño de mi impresión que me dediqué a buscar y a leer, no sin la ayuda del propio autor, todo lo que había publicado en variante electrónica. Aunque fiel defensora de los libros en el sentido clásico de la palabra, no puedo negar la ventaja que ofrecen sus alternativas electrónicas. En el caso de Magnus la ventaja es aun doble porque él supo aprovecharse de todos los aportes y al mismo tiempo imperfecciones que dichos libros presuponen, jugando con las capacidades del lector, poniéndole ante enigmas tanto de percepción como de lógica e intelecto.

La habilidad artística que muestra en sus cuentos se ha trasladado también a las novelas. El autor no deja de “explotar” las riquezas del lenguaje sirviéndose, ya con más intensidad, de recursos mucho más voluminosos y complejos mezclando géneros, no solo literarios sino también de áreas totalmente diferentes e incompatibles. Este es el caso de la novela recién editada, The Jammers, donde Magnus ofrece a los lectores (o mejor dicho espectadores) un refinado buqué de literatura, música y cine, cada uno de los cuales guarda sus variados rasgos típicos. Es más, lo hace combinando elementos ficticios y existentes que borran los límites entre lo imaginario y lo real, como es el ejemplo del grupo Balamb Garden del cual forma parte el propiо autor.

La breve presentación del libro, tal como lo revela su autor, es la siguiente:

The Jammers son una banda que pelea por hacerse un hueco en el difícil mercado musical, pero a causa de un accidente que les expone a extrañas corrientes eléctricas adquieren poderes con el nexo común de influir sobre las máquinas. A pesar de granjearse peculiares y peligrosos adversarios logran conciliar y afrontar las dificultades que se les presentan. Pero un enemigo como ningún otro que hayan conocido opera en las sombras… y su plan maestro progresa.

Todo esbozado aquí es cierto pero al mismo tiempo: muy escaso. Claro, para comentarlo todo habrá que escribir mucho más de lo escrito por el propio autor. Hay sin embargo unos detalles que valdría la pena mencionar.

Los Jammenrs pertenecen a un ambiente futurista donde la vida se ha derramado por todo el universo, sea en planetas coloniales, sea en naves o satélites híperdimensionales, adonde la humanidad, mezclada con razas alienígenas, ha trasladado todos sus bienes, males, sueños y vicios. Vemos aquí un aspecto muy positivo: los hombres han perdido mucho pero no han perdido lo fundamental: sus valores. Ha sobrevivido la amistad, la lealtad, la justicia, la compasión…

La novela The Jammers no es el primer caso en que vemos aparecer a los músicos súper poderosos. Los encontramos también en Los Caídos donde por supuesto no se presenta toda su historia pero sí que se dibuja el ambiente en que se mueven estos personajes: el de la colonia Ernépolis I, parte del mundo tanto de Los Caídos  como de The Jammers. Los habitantes de Ernépolis I sobreviven comprimidos tanto por la amenaza nociva de La Nube como por la de antihéroes como Silenciador y Ellen Gordon. La situación no cambia mucho en The Jammers cuyos personajes tampoco gozan de una vida paradisíaca. De manera un poco indirecta se nos presentan los diferentes estratos de esa sociedad imaginaria. Ahí sí que hay sitio para los músicos, para los propietarios de flotas de naves estelares privadas, para los hoteleros. Al mismo tiempo vemos que existen también los pobres, los desilusionados, los suicidas, los asesinos. La estructura de cada metrópoli refleja la estructura de la sociedad respectiva.

La agilidad con la que el narrador explica los sucesos, la atención que pone en los detalles, la manera de dialogar con el lector, de hacerle cómplice de las historias de tipo flash-back, de las descripciones de situaciones y topónimos, de sucesos actuales y de reflexiones íntimas de los personajes, todo esto convierte al lector en un verdadero co-protagonista introducido a la trama, al transcurso de la vida ficticia de The Jammers.

La voz del narrador coincide, en la mayoría de los casos, con el personaje que desempeña el rol del protagonista. La decisión de convertir en protagonista precisamente a una mujer y hacerlo con éxito es una muestra de la capacidad del autor de inventar personalidades completas. Serán muy pocos los casos de escritores que no hayan fallado en el intento de crear personalidades femeninas. Echo es la prueba de que en este sentido Magnus es uno de los exitosos.

Echo es el eje, el pilar de la narración. A través de sus ojos los lectores perciben la realidad, gracias a ella se familiarizan con sucesos anteriores, notan detalles imperceptibles, se enteran de los pensamientos y de los sentimientos de los demás del grupo. Cada uno tiene su pasado, sus dudas e inquietudes que en vez de ser olvidados aparecen uno tras otro con el flujo de la historia. Igual que un enorme puzzle los capítulos revelan poco a poco la completa imagen polifacética y politemporal escondida en la novela.

Todo queda aun más complicado con el surgimiento de los nuevos poderes sobrehumanos con los que se ven dotados los músicos. La situación se enreda más con la aparición de los antihéroes que también tienen su historia, sus rasgos humanos; que a veces provocan odio, otras veces: compasión. Es notable el hecho de que el papel del “malo” también se ha otorgado a un personaje femenino. A pesar de su aspecto negativo, Desdémona recibe una atención especial por parte del autor que no la priva de cualidades bien variadas gracias a cuales cada lector podrá para sí mismo decidir si calificarla una víctima de las consecuencias o no. Descubrimos a Desdémona gracias a las conversaciones de Echo, Distorsión, Fase, Delay, Overdrive y su mánager. Los trozos de información poco a poco rellenan la impresión incompleta que tenemos y ella llega a hacerse parte definida e inseparable de la historia.

Gracias a la habilidad con que utiliza el lenguaje, Magnus atrae a sus lectores convirtiéndolos en una mezcla de espectadores y protagonistas a la vez. El lenguaje de sus personajes varía según su papel en el transcurso de la trama, según su estado social, según los efectos que busca el autor mediante su introducción en la historia. El rasgo común de todos ellos es la riqueza de la expresión, que si falta en el habla de algún personaje, sí que está presente en la voz del narrador. Hasta tal punto el lenguaje enreda la consciencia del lector que él pronto recibe su propio papel en la historia: ser testigo de conversaciones, confesor de sentimientos, espectador de eventos y actos, cronista de historias, juez de conflictos morales, observador de realidades. Ninguno se va a despistar, ninguno se sentirá aburrido, ningún detalle quedará desapercibido, ninguna idea caerá en el olvido. Todo sigue su paso previamente calculado por el genio omnipotente del autor.

Como dije en el inicio, es difícil definir el estilo del Magnus. El estilo es la herramienta principal con la que el autor hace sus infinitos mundos fantásticos, entrecruzados en su imaginación. Otro instrumento importantísimo es la criptografía cuyas áreas el autor también conoce y de cuyos recursos también se sirve a la hora de crear.

Un hecho muy peculiar es el que las descripciones no son aburridas, no cansan al lector sino que provocan la misma curiosidad que el resto de la obra. Por primera vez me di cuenta de este fenómeno en la descripción de la ciudad de Hong Kong en Los siete secretos del mundo olvidado. El interés con que se leen las descripciones de Magnus no disminuye en Los Caídos  ni tampoco en The Jammers.

A todas estas observaciones se puede añadir mucho más, se puede hablar de las relaciones entre los protagonistas, de las luchas internas que ellos viven en casos difíciles, de la relación entre nuestra realidad y la idea futurista que nos presenta el autor, de las moralejas y las conclusiones que se podrían sacar del libro. De todo esto se puede hablar y de mucho más. Pero me parece que ya hemos dicho lo suficiente para que los que todavía no han conocido este universo tan rico y extraordinario se animen a dar el primer paso.

6 Коментари

  1. Elena Markova

    Es una observación muy profunda y mueve a la reflexión!

    25.05.2013 в 19:25

  2. Adriana Vasíleva

    Estoy de acuerdo con Eli, has presentado el libro de una manera espectacular. Tienes que ser crítica, ¿sabes? 🙂

    25.05.2013 в 20:16

  3. Muy buen análisis, yo diría que conoces la obra de Magnus mejor qué el mismo 😉 Y muy de acuerdo con lo de las descripciones, no es solo que te sirvan para meterte en el ambiente sino que los lugares que presenta los usa de forma que son algo más que un escenario, son parte d ela misma trama, incluso hay momentos en que parecen que están vivos. ¡Mucha suerte en el concurso!!

    26.05.2013 в 12:40

    • ¡Me alegro de no ser la única que piensa así! ¡Gracias!

      26.05.2013 в 13:24

  4. Por ciero, no tengo ni idea de lo que pone en mi comentario en otro idioma, ha salido solo…

    26.05.2013 в 12:41

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